- Ante la terquedad del director del hospital, Clifor Curipaco, quien insiste en cerrar la capilla del hospital, a los trabajadores se ha sumado la protesta de la iglesia católica y de la sociedad civil de Tarma que exigen el no cierre de ese ambiente.
Desde la semana pasada se vienen dando protestas por parte de los trabajadores del hospital Félix Mayorca Soto para evitar el cierre de la capilla que se encuentra al interior del nosocomio, a pesar de estas protestas el director del hospital, Clifor Curipaco López, insiste en “desmantelar” y desocupar ese ambiente que existe desde la inauguración del hospital hace casi 70 años.
La mañana del jueves (30 – 07 – 2026), estas protestas se han incrementado, los presentantes del hospital han convocado a los representantes de la iglesia y de otros sectores de la sociedad civil para apoyar este pedido, es decir que no se cierre este templo. Es así que el padre Juan Carlos y delegadas de las Clarisas, se han sumado a este pedido al igual que otros sectores de la población.
Los trabajadores exigen respeto a la fe de la gente y a la obra dejada por el General Manuel Odría Amoretti.
Extraoficialmente se sabe que la dirección quiere destinar ese ambiente al banco de sangre, esto porque Curipaco López, ni siquiera se ha dignado en informar a los trabajadores el objetivo que persigue esa intención de cerrar la capilla. Pero los trabajadores, que laboran años en la institución, señalan que en esa ala del hospital hay ambientes desocupados que no se sabe para ´que los están utilizando, ambientes donde se podría instalar el banco de sangre.

La exigencia de los trabajadores es que “deje nuestra capilla como ha estado” que devuelvan todas las “cosas que se han llevado”, se han llevado cuadros, bancas y otros objetos que datan de la época del gobierno de Odría. Se conoce que hay bancas y otros objetos que están empotrados al piso. Una religiosa se mostró indignada porque “bajaron el sagrario”, algo que es grave, desde el punto de la fe cristiana.
Además de que se devuelvan las cosas que sacaron de la capilla, también están exigiendo que esté abierta constantemente, porque hay médicos u otros profesionales de la salud que quieren rezar antes de empezar su jornada laboral, los enfermos y sus familiares también quieren ingresar a la capilla, pero está cerrada.
El alboroto fue tal, que la dirección del hospital solicitó la presencia de un contingente policial numeroso. Ante los reclamos, el director del hospital aceptó sostener una reunión para tratar el tema con los representantes de los trabajadores del nosocomio.