Un terremoto de magnitud 4,7 en la escala de Ritcher se registró en la tarde de este viernes, 31 de julio, cerca de Nápoles, en el sur de Italia, el seísmo dejó al menos una decena de heridos, provocó la interrupción del servicio ferroviario y cortes de electricidad en la zona.
Hasta el momento, diez personas han resultado heridas, ninguna de gravedad, según ha confirmado en redes sociales el Departamento de Protección Civil italiano.
El organismo ha detallado que fruto del terremoto se han registrado “derrumbes de edificios deshabitados, cortes de suministro eléctrico, daños en el muelle de Pozzuoli y deslizamientos de tierra en el territorio, sobre los cuales se llevarán a cabo verificaciones en las próximas horas”.
Los daños más graves se produjeron en Pozzuoli, donde se derrumbó un tramo del muro de un edificio en Via Pergolesi. Grandes piedras de toba volcánica se desprendieron del edificio y cayeron sobre varios vehículos aparcados.
El departamento de bomberos ha recibido numerosas llamadas relacionadas con ascensores atascados en edificios. También se han reportado varios desprendimientos de escombros y se han solicitado inspecciones de estabilidad de edificios.
Muchos residentes del centro de Pozzuoli salieron a la calle inmediatamente después del terremoto.
Algunos manifestaron su intención de pasar la noche a las calles, por temor a nuevos temblores y continúan a la espera de que se realizaran las inspecciones de seguridad en los edificios.
El municipio de Pozzuoli activó el Centro de Operaciones Municipales (COC) para coordinar las actividades de monitoreo, asistencia y gestión de emergencias.
En Bacoli, el alcalde Josi Della Ragione también ordenó la desactivación de las zonas de tráfico restringido.