- A pesar que el personal de fiscalización de la MPT intervino los locales que no tenían autorización para la realización de eventos sociales, las fiestas de todas maneras se llevaron a cabo en desmedro del principio de autoridad.
Desde la semana pasada los funcionarios de la Municipalidad Provincial de Tarma (MPT) advirtieron que las fiestas que se estaban anunciando con bastante anticipación para el sábado 19 de abril, no tenían autorización, los promotores optaron por realizar sus eventos “contra viento y marea”.

Al respecto, el jefe de fiscalización de la MPT, Gustavo Bendezu, señaló que la ordenanza 009 – 2024, les permite realizar eventos que no tienen autorización, en ese sentido el sábado pasado si dirigieron hasta a cinco locales donde se anunciaban eventos sociales, al solicitar las autorizaciones, los organizadores simplemente carecían de ellas, los “irresponsables” promotores no siguieron el procedimiento para pedir los permisos correspondientes.

El funcionario señaló que, a nivel de la provincia, se fiscalizaron cinco eventos, los fiscalizadores trabajaron “toda la madrugada”, aseveró. Si el establecimiento en el que se realizó una fiesta no tiene licencia, es una falta grave, la multa que se debería de aplicar es del 70 % de la Unidad Impositiva Tributaria (UIT), además el promotor o empresario que incurre en esa falta queda inhabilitado por dos años para la realización de eventos sociales, es decir no puede solicitar autorización para realizar otra fiesta durante ese periodo.

“NO LES DICE QUE CLAUSUREN”.
A pesar que a esos locales llegó el personal de fiscalización, la subprefecta (Carolina Caparachín), contándose con el apoyo de los serenos y de la policía, las fiestas de todas maneras se llevaron a cabo hasta horas de la mañana del domingo.

Con respecto a este punto, el funcionario indicó que la ordenanza “no les dice parar (la fiesta) o clausurar el local”, el dueño del establecimiento o el promotor tienen cinco días para realizar sus descargos. En el caso de Tarma (ciudad), las fiestas en los locales; el terminal, tacorita y otro en Hualhuas, no contaban con autorización. Según Bendezu a los que correspondía cerrar el local y evitar que la fiesta se realice, era a la policía y a la subprefectura en vista que sabían que eran eventos que no contaban con autorización.

REPROCHA ACCIONAR DE LOS ASISTENTES.
Por otro lado reprochó la actitud de los asistentes que les reclamaban exigiéndoles que no cierren los locales, a pesar de que no había ninguna garantía para la seguridad de los asistentes, pero aun así persistían en ingresar a estos locales, objetivo que al final lograron, porque cuando los fiscalizadores se retiraron, las reuniones sociales se desarrollaron sin contratiempos a pesar de la informalidad y la falta de garantías.