EN OPERATIVO SE INTERVINO A CENTROS DE FAENAMIENTO DE POLLOS INFORMALES.

Establecimientos informales atentan contra la salud de la población al operar de manera antihigiénica y sin ningún tipo de autorización. No se pudo ingresar a algunos locales por falta de fiscal.

Desde las dos de la madrugada con 30 minutos del miércoles se inició un operativo para intervenir los lugares en los que se sacrifican a los pollos para luego expender su carne en los diferentes mercados de la ciudad y la provincia de Tarma. En este operativo tomó parte el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), la municipalidad de Tarma (área de sanidad y medio ambiente y limpieza pública), Defensa Civil, la policía, serenazgo y la policía municipal, a pesar que se ofició al Ministerio Público, no hubo presencia de alguno de sus representantes.

 

En principio se tenía previsto intervenir nueve establecimientos, pero, precisamente por falta de una fiscal, solo se logró ingresas a tres locales. Uno de ellos fue el centro de faenamiento denominado “Jucevepzas”, con todas las autorizaciones. Luego ingresaron al local conocido como “Onasa”, donde el problema fue que tenía autorización para la venta de pollos, vivos y beneficiados, pero no para el faenamiento, por lo que se canceló la licencia, por haber hecho uso indebido de la misma.

Finalmente lograron ingresar al local de la familia Hinoztroza, ubicado en la primera cuadra del jirón Moquegua, sin autorización del SENASA, sin licencia de la municipalidad ni el certificado de Defensa Civil, totalmente informal e inseguro. Pero faltaba más porque al interior del local se encontraron 99 pollos ya sacrificados y listos para ser llevados a los mercados, pero las condiciones en las que estaban eran antihigiénicas, pollos apilados en el piso sucio del local. A esto se suma la presencia de utensilios, como cilindros, javas, ollas, bateas, entre otros, contaminados, se notaba que ni siquiera los lavaban.

El veterinario encomendado por SENASA para este operativo manifestó que la carne no era apta para el consumo humano, al respecto estuvo de acuerdo el ingeniero César Chávez, de la municipalidad quien describió el panorama como “asqueroso y antihigiénico”. El representante de la municipalidad manifestó que todo lo actuado se informará a la fiscalía de turno, para las denuncias correspondientes.

Al final se decomisaron todos los utensilios que fueron cargados en las camionetas de serenazgo, el destino final de esos objetos el relleno sanitario de Pampaya, mientras tanto los cuerpos de los 99 pollos fueron incautados, su carne no era apta para el consumo humano, para ser incinerados en el matadero de Acobamba.

 

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