Emiratos Árabes Unidos suspendió todo comercio, intercambio comercial y transacciones financieras con Irán hasta nuevo aviso después de denunciar el lanzamiento de dos misiles balísticos. Ambos proyectiles terminaron en aguas del Golfo Pérsico sin causar daños, pero provocaron alertas nacionales para que los residentes buscaran refugio. Irán negó haber efectuado el lanzamiento. La decisión representa un golpe económico importante para Teherán porque Emiratos ha funcionado como una vía de acceso a productos procedentes de terceros países en medio de las sanciones internacionales. La tensión también se desarrolla alrededor del estrecho de Ormuz, donde los ataques contra embarcaciones han complicado el tránsito marítimo y aumentado la preocupación sobre una nueva escalada regional.