Jugar el “partido de la extrema izquierda” en el Senado, para retrasar la aprobación de facultades legislativas solicitadas por el Gobierno, les pasará factura a los líderes de Obras, el Partido del Buen Gobierno y Ahora Nación, Ricardo Belmont, Jorge Nieto y Alfonso López-Chau, respectivamente. Así lo sostiene el nuevo embajador del Perú en Estados Unidos (EE.UU.), Álvaro Vargas Llosa.
En diálogo con Correo, el intelectual peruano evaluó el rol de oposición en el Parlamento y brindó detalles sobre los desafíos que enfrentará su gestión en Washington D.C.
¿Cuáles serán los objetivos de su gestión? ¿Hay algún encargo puntual de la presidenta Fujimori?
Tuvimos una larga conversación. Fue hace cuatro días, también estaba el canciller. Ella fue muy generosa con su tiempo en Palacio. Siempre hay intereses permanentes, pero ahora hay elementos que añaden urgencia en la cooperación con los Estados Unidos.
Tenemos que abordar el tema de la seguridad y también el fenómeno de El Niño. El Departamento de Estado de EE.UU. tiene una oficina especial dedicada a esto último. Esos temas han adquirido una urgencia enorme, diría que absoluta. Esa va a ser una primerísima prioridad, pero eso no significa que otros temas van a quedar de lado.
¿Cuáles serían algunos de ellos?
Tengo un enorme interés en impulsar la relación comercial, para mí es muy importante que crezca muchísimo. Tenemos un intercambio de más o menos 20, 000 o 21,000 millones de dólares al año.
Juzgo que es una cifra francamente mejorable, aspiro a que crezca. Me gustaría también que aumente la inversión estadounidense en el Perú significativamente, no ha sido fácil en los últimos años por la inestabilidad política, pero también porque las anteriores administraciones de EE.UU. no le ponían énfasis a América Latina, lo que sí hace la administración Trump (…).
Hay un terreno propicio para explorar mucho la ampliación de la relación comercial y también la atracción de capitales. Por supuesto, también el turismo y los intercambios culturales. Por otro lado, hay alrededor de un millón de peruanos en los EE.UU. La tercera parte de los peruanos en el extranjero, en promedio, está allí. Por eso tenemos 17 consulados, yo quiero tomar contacto con todos ellos y darles prioridad.
¿Ha abordado con la presidenta el conflicto geopolítico entre EE.UU. y China, y el rol del Perú frente a ello?
La presidenta no lo ve así. El canciller y yo tampoco. Tenemos una presencia china evidentemente importante, es nuestro primer socio comercial y el país que más ha acumulado, en los últimos años, el mayor stock de capital invertido en el Perú. Es una relación que tiene una significación para el Perú, pero eso no significa que las relaciones económicas y comerciales sean un juego de suma cero: que China tenga una presencia importante en el Perú, no significa que EE.UU. no la pueda tener.
Ampliar la presencia de EE.UU., una tendencia que viene desde hace un tiempo con la administración Trump, no va en detrimento de la relación con China. En realidad, nadie reemplaza a nadie (…). Hay una relación ahí potencialmente muy grande y la presidenta Fujimori quiere, por supuesto, impulsar eso de manera muy dinámica (…). Diría que hay una falsa dicotomía.
¿Buscará la eliminación de aranceles adicionales impuestos por EE.UU.?
Aspiramos a que esa política sea revertida en el caso del Perú. Ya están trabajando el ministro de Comercio Exterior y Turismo (Rogers Valencia) con el secretario de Comercio de EE.UU. Entiendo que hay una muy buena dinámica entre ellos. Evidentemente, otras dependencias del Estado (intervienen), el Ministerio de Economía, la Cancillería y, en lo que a mí respecta, la embajada.
Vamos a trabajar cuidadosa, prudente y diplomáticamente para avanzar en esa conversación. En la medida en que hagamos progresos y EE.UU. vea de nuestra parte un interés en impulsar la relación, seguramente se va a crear un clima para lograr ese propósito. (…) Ese es definitivamente un objetivo central.
Sobre temas políticos, hay demoras en la aprobación de las facultades legislativas solicitadas por el Gobierno, ¿cómo evalúa el papel de la oposición en el Congreso?
Lo ocurrido en el Senado me parece muy triste desde muchos puntos de vista. No hace ningún bien a la democracia peruana, a la institucionalidad y a la imagen del Perú en el extranjero. Es un cálculo equivocado la idea de que, actuando de esa forma tan poco democrática, le van a hacer daño a la presidenta y a su Gobierno. Eso refleja una mirada muy miope. A quien hace daño, además de las instituciones democráticas, es a ellos mismos.
Es verdad que hay un grupo en particular, radicalizado e ideologizado, pero hay otros tres que no fueron elegidos para eso, cuyos votantes son más moderados. Ellos tienen líderes con una visión de izquierda, pero más moderada. ¿Por qué se han dejado llevar y arrastrar por un grupo radical (JP) que no representa a una mayoría de peruanos? Para mí es un misterio y es algo que les juega en contra.
Las bancadas del Partido del Buen Gobierno, Ahora Nación y Obras están jugando un papel decisivo de la mano de Juntos por el Perú, ¿hay oportunismo por parte de sus líderes como Jorge Nieto, Alfonso López-Chau y Ricardo Belmont?
Si uno los ve a todos lejos de las cámaras de televisión y los micrófonos, observa que son personas (…) con ideas más moderadas o menos fanatizadas y radicalizadas que las de este cuarto grupo (JP) que está liderando, en este momento, la actitud obstruccionista (…).
Supongo que ellos calculan que esto perjudica al Gobierno, les granjea simpatías entre la población y les permite preparar el terreno para elecciones futuras. Este es un gravísimo error de cálculo. Están jugando el partido de la extrema izquierda, del comunismo. Esto es algo que va contra sus propias convicciones, de manera que me parece suicida desde el punto de vista político.
Yo apelo al instinto de preservación, ya ni siquiera a sus ideas políticas. Si siguen en este seguidismo frente a los radicales, al final van a ser absorbidos por ellos porque eso es lo que suele ocurrir. La población les va a pasar factura.
Ahora, ¿hay algo puntual que pueda hacer la presidenta para hacerle frente a esta izquierda obstruccionista en el Congreso?
La presidenta tiene muchos recursos, la Constitución pone muchos recursos a su alcance para tomar decisiones, pero ella ha dicho prudentemente que prefiere esperar la decisión del Senado y creo que hace bien al esperar.
Evidentemente, todo puede cambiar y si se otorgan las facultades que se han pedido, por lo menos parcialmente, evidentemente que va a ser todo mucho más inmediato, mucho más urgente y no diré que fácil, porque nada es fácil en el arte de gobernar, pero sí mucho más expeditivo.
Entonces, evidentemente ella está esperando. No significa que esté esperando de brazos cruzados, está actuando mañana, tarde y noche, pero evidentemente también está esperando esas facultades antes de tomar decisiones. En estos momentos todavía es pronto para renunciar a la ilusión, a la esperanza de que la oposición recapacite.
Parte de la oposición también ha cuestionado su designación como embajador y la del propio canciller, Carlos Espá, por no ser diplomáticos de carrera…
Eso no tiene sentido. La Academia Diplomática fue fundada a mediados de los años 50 y el Perú tiene dos siglos de vida republicana independiente. La mayoría de cancilleres que ha tenido el Perú no han sido diplomáticos de carrera.
Hemos tenido grandes cancilleres que han sido abogados e intelectuales –pienso en alguien como Raúl Porras Barrenechea, un historiador–, que han venido de distintas disciplinas y dieron una gran contribución a la diplomacia peruana.
También hemos tenido magníficos diplomáticos de carrera, por supuesto. Y en el caso de la embajada del Perú en los EE.UU., la relación diplomática tiene dos siglos, pero a nivel de embajador solo uno pues empezó en 1919. En todo ese tiempo, más o menos, hemos tenido una mitad de embajadores de carrera y otra que no lo ha sido (…). Mi antecesor, Alfredo Ferrero, no era un embajador de carrera tampoco.
No hay nada anormal. Por cierto, me gustaría resaltar que la presidenta Fujimori ha nombrado menos embajadores políticos que gobiernos anteriores (…), de manera que los cuestionamientos los recibo con mucha deportividad.
De otro lado, a la presidenta se le ha endilgado cierta “inacción” frente a la inseguridad ciudadana y deficiencias en la composición del Gabinete Ministerial…
Es absolutamente falso –no tiene ni pies ni cabeza– que la presidenta no esté haciendo nada. Yo la veo, desde tempranas horas de la mañana hasta altas horas de la noche, dedicándose en cuerpo y alma al tema de la seguridad ciudadana, así como a confrontar el fenómeno de El Niño.
La veo trabajando incansablemente sin esperar las facultades. Así que esa es una acusación absolutamente injusta. Además, ha cohesionado un gabinete que está trabajando de manera coordinada y en la que se destaca una pluralidad de tendencias y de orígenes.
No se ha rodeado solo de gente cercana, ha sido muy convocante. Ella dijo en la campaña que lo haría y eso es lo que está pasando. Hay incluso gente que la criticó duramente en su momento y ella, que quiere ser la presidenta de la reconciliación, lo está demostrando.
Las cifras de aprobación no parecen ayudarla por el momento…
No hay que darle a eso mucha importancia. Vivimos en un país de gente muy impaciente, donde además hay unas urgencias enormes, y si la actitud obstruccionista de la oposición hace a la gente perder la paciencia, es inevitable que haya una repercusión en las cifras de aceptación y de popularidad del Gobierno. En la medida en que se vayan logrando resultados, se van a revertir.
FUENTE: CORREO