Dominik Krause, del Partido Verde, abrió el primer barril de cerveza con tan solo dos golpes de martillo este sábado (19.09.2026) en su primera inauguración del Oktoberfest como alcalde de Múnich antes de exclamar el tradicional «¡O’zapft is!», una expresión bávara que significa «¡Ya está abierto!».
Krause, de 36 años, había declarado previamente que su objetivo era conseguirlo en «dos o tres» golpes. Siguiendo la tradición, entregó el primer litro de cerveza al primer ministro bávaro, Markus Söder, de la conservadora Unión Social Cristiana (CSU). Es la primera vez que Söder recibe su cerveza inaugural de manos de un alcalde ecologista. Krause ocupa el cargo desde mayo. Ambos brindaron por un Oktoberfest en calma.
Cerveza en torno a 15 euros y aglomeraciones desde la mañana
Decenas de miles de visitantes que habían estado esperando en las grandes carpas desde la mañana pudieron entonces pedir sus primeras cervezas. Durante 16 días, hasta el 4 de octubre, podrán seguir haciéndolo entre atracciones de la feria, la comida tradicional bávara y la música en vivo del festival, muchos de ellos vestidos con los tradicionales dirndls y lederhosen.
Cuando las puertas del reciento abrieron poco después de las 9 de la mañana, los visitantes se apresuraron hacia las carpas de cerveza para conseguir buenos asientos. El personal de seguridad ralentizó repetidamente a la multitud, permitiendo el acceso al recinto por grupos. La celebración, conocida localmente como Wiesn, está considerada el festival de la cerveza más grande del mundo.
Aunque cada vez se bebe menos cerveza en el mundo, desde luego, no aquí. Este año se espera que acoja a seis millones de visitantes. La cerveza del Oktoberfest vuelve a ser más cara este año, con un litro estándar que cuesta entre 14,80 € y 15,90 €, una subida media del 2,38 % desde el año pasado.
Seguridad reforzada
Un nuevo centro de coordinación supervisará el flujo de visitantes y permitirá a las autoridades intervenir cuando sea necesario. Más de 50 cámaras con inteligencia artificial detectarán aglomeraciones potencialmente peligrosas con antelación.
Alrededor de 600 agentes de policía y cientos de miembros del personal de seguridad, empleados por la ciudad y los organizadores del festival, están de servicio en todo el recinto. La policía afirmó estar bien preparada tras los recientes incidentes con drones, y contó con el apoyo de un nuevo centro de defensa y expertos en drones.
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